Maratón de Berlín: Tan lejos y tan cerca de la perfección

Vengo en el kilómetro 35/36 el plan va saliendo bien a la perfección y Dios ha decidido sonreírme y poner en el camino una chica que alrededor del kilómetro 16 hemos decidido acompañarnos, va al mismo ritmo planeado que el mío y en ocasiones cuando ella o yo aminoro o acelero el paso nos corregimos; no platicamos nada, solo vamos enfocadas y cuidando que en los abastecimiento salgamos con agua y completas para continuar. Hace un calor mortal, la banda del pecho jamás me ajustó bien y después de pelear con ella e intentar ajustarla mientras corría los primeros 5kms decidí que: o dejaba que se acomode donde le plazca o paraba y la acomodaba; claramente me fui por la primera opción, es un valor agregado. No he dejado de comer y tomar agua y ha sido necesario mojarme varias veces para no sentir el sol que hace, pero aún así me siento completa y oficialmente ¡es el primer maratón que llevo más de 36 kilómetros corriendolo enterito!

Cualquiera pensaría que los alemanes son fríos y les vale madre el maratón, ¡Que va, son la onda! Todo el camino está lleno de gente que aplaude, bandas que amenizan con música, abastecimiento con agua, pipas para rociar y refrescar, servicio médico y todos corren ¡corren muy fuerte! Es raro ver alguien caminando en la ruta, tal vez sea porque sabemos que a esta hora que corremos, el grandísimo genio de Kipchogue ya rompió el récord mundial y nosotros sentimos la responsabilidad de romper nuestro propio récord, así será, hoy se acaban los maratones arriba de 5 putas horas…

Y mientras seguimos mi amiga y yo, pienso en todo lo que tuve pasar para llegar a este momento, para muchos es fácil hacer tiempos rápidos de maratón para mí no, ha sido una puta joda y cuando creí estar a punto de lograrlo volví a fallar; pude haber renunciado, ni que me pagarán, pero soy más terca que una mula, cada vez que pensaba que hueva correr o neta hoy me toca esto, pensaba en que lo iba a agradecer en los últimos momentos y así fue. Venimos pasando el 38 y ahora sí ya empiezo a sentir que ya me cansé, la vista empeora cuando veo un pobre amigo vomitando en una coladera, seguro son los pinches geles, lo entiendo tanto. Y es entonces cuando pienso, en este punto me podría parar y caminar y cagado llegó antes de las 5 horas, pero ¡no! Ya llegué muy lejos y si mis cuentas no me fallan quedaré abajo de un 4:30 y pienso estoy tan cerca de la perfección y tan lejos al mismo tiempo.

Cerca, ya faltan 4 kilómetros o menos, ya corrí 38 y tan lejos porque el cuerpo empieza a pasar factura pero ahí vamos, chocando las manos en el 40, faltan 2 y empiezo a sentir ese nudo en la garganta, esta vez en lugar de reprimirlo me pongo a llorar y digo en voz alta -Gracias Dios mio por poder llegar- (me acuerdo y se me aguada el ojo de nuevo) porque bien sabe él lo que sentía en ese momento y que necesitaba sentir está alegría de la más pura y es cuando intercambiamos palabras mi nueva amiga y yo. Para ella es su primer maratón y cuando le explicó la razón de porque es tan especial creo que lo entiende a la perfección, seguimos…

El 40 ha sido el más difícil y yo ya quiero caminar pero no puedo dejar sola a mi amiga ¡Es su primer maratón! Ya nos acompañamos, ya pasamos lo mas difícil, hay que seguir, así como en la vida igualito; la ruta de Berlín es muy bonita, todo el tiempo estás en la ciudad, es plano, hay partes con sol y otras con sombras lo cual ayuda y generalmente son tramos rectos sin tanta vuelta, sin embargo para llegar al hermoso Brandeburgo haces una serie de giros que hacen que la mente se desespere, tú ya sabes que si encuentras el Brandeburgo es un ya casi llegaste, así viene en los vídeos que viste de la carrera ¿no? Pues no, rodeas por varias calles y en el 41 empiezas a ver esa hermosa construccion de no sé cuántos metros, con sus estatuas hermosas y lo único que pienso: valió la pena, valió la pena haber fallado tanto, haber empezado desde abajo, haber dudado, haber sentido dolor, es uno de los momentos más mágicos de toda mi vida y en eso como si me pusieran dinamita en las piernas , paso de 7km/min a 5:22 km/min y ahora solo busco la meta (no está tan cerca como en los vídeos, me han engañado jaja), veo las gradas y me dejó ir con todo, no puedo con la emoción y por un momento toda la tristeza, problemas o ansiedad que he sentido por la partida de ella, desaparece, porque por un momento ella estaba en el letrero del 42 sonriéndome y ahí supe, que ese 16 de septiembre era un buen día para correr.

No me resta que decir de nuevo gracias a todos y que como lo dije, ahora sé que puedo y que la disciplina y constancia es la base de todos los éxitos, no hay churros, ese 4:28 oficial me sabe a gloria y es el parteaguas de muchas cosas. En este momento llevo semana y media de vacaciones y viajando, cosa que es la primera vez hago por tanto tiempo, hoy quiero disfrutar y ya cuando regrese a México será hora de sentarse hacer números y ver para que alcanza para el Maratón Powerade de Monterrey y volver a las andadas, de nuevo.

No quiero sonar como el típico blog chaqueto con frases motivacionales que me dan hueva, pero cuando quieran renunciar o no puedan más, piensen en la constancia que están teniendo, en la disciplina que le están metiendo, sean realistas con sus números, complementen sus entrenamientos, consulten EXPERTOS que lleven años haciendo esto, al final se los juro valdrá la pena

Gracias Berlín valió la pena la espera…

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2 comentarios en “Maratón de Berlín: Tan lejos y tan cerca de la perfección

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